El mundo ya cambió, ¿y nosotros?

Nuestros hijos y nietos enfrentan un mercado empresarial y laboral completamente evolutivo, que va cerrando posibilidades a unos y abriéndolas a otros. Un ejemplo que muy bien lo ilustra lo cuentan unas empresarias que tienen una fábrica de metalurgia en Estados Unidos y que emplea a 55 personas. Antes la empresa funcionaba muy bien, con graduados de secundaria que habían aprendido a soldar en la escuela o que se les podía adiestrar en el trabajo; pero los tiempos cambiaron y ahora los trabajos típicos de la empresa requieren soldaduras muy variadas y de alto rendimiento, para lo que se requieren conocimientos avanzados de matemáticas. Esta realidad abre posibilidades a jóvenes con educación avanzada y de buena calidad, mientras va cerrando la de otros que no tienen la preparación necesaria. ¿Será excepción o es un cambio permanente? Continue reading