El Error Progresista Social Demócrata

mentalidad-anticapitalista

Me encuentro leyendo el libro de Ludwig von Mises, La Mentalidad Anticapitalista, donde el autor, entre otras cosas destaca los aspectos culturales, psicológicos y sociológicos que incitan el repudio de individuos, intelectuales y grupos de interés al sistema de cooperación social basado en la división del trabajo, el imperio de la ley, el derecho de propiedad y los mercados no intervenidos. Es decir, Mises explica la motivación y los errores de aquellos que condenan el Capitalismo, desde los Marxistas profesos, los intelectuales, socialistas, hasta el individuo común que no logra comprender como funcionan los mercados y que entregan la culpa de sus faltas erróneamente al sistema de cooperación social único responsable de haber sacado de la pobreza a la gran mayoría de la población mundial.

En dicho libreto, Mises critica duramente las falacias de los llamados Progresistas, que vienen siendo apologéticos de la intervención estatal y de la supremacía moral del Estado sobre el individuo y los actos voluntarios de intercambio social.

Indica Mises lo siguiente (cito textualmente):

“Los progresistas abogan por medidas que, de inmediato, aliviarán la suerte de las masas dolientes, a saber, la expansión del crédito y el aumento de la circulación fiduciaria; los salarios mínimos coactivamente por el Estado o por los sindicatos (con la connivencia de aquel); la tasación de los precios y alquileres: y otras muchas medidas intervencionistas. La ciencia económica se alza contra tanta vana palabrería, demostrando que así no es posible alcanzar los objetivos que sus propios patrocinadores desean conseguir, sino que se provocan situaciones todavía más insatisfactorias que las que se pretendía remediar. La expansión crediticia engendra las crisis y las depresiones reiteradas; la inflación hace subir vertiginosamente los precios; los salarios superiores a los del mercado desatan paro indominable; las tasas máximas reducen la producción y las mínimas provocan la aparición de excedentes incolocables. Todo ello ha sido demostrado de modo irrefutable por la ciencia económica”[1]

En este importante texto podemos apreciar uno de los grandes errores de la mentalidad progresista e intervencionista: La nula aceptación y comprensión de las leyes fundamentales de la economía. Dicho error es muy importante ya que conlleva a serias distorsiones que agilizan aún más los problemas que surgen de una intervención estatal inicial.

Mises prosigue en su gran disección sobre la mentalidad progresista, e indica:

“El cargo fundamental que los progresistas formulan contra el capitalismo consiste en asegurar que la periódica reaparición de crisis, depresiones y paro son fenómenos típicos y consustanciales al sistema. Los liberales opinan precisamente lo contrario: que las depresiones y el paro son consecuencia de las medidas intervencionistas previamente adoptadas por el gobierno para mejorar las cosas y enriquecer a las masas. Ninguna de ambas posturas, diametralmente opuestas, debe aceptarse como dogma indisputable. Lo más lógico sería estudiar a fondo los temas en cuestión, deduciendo las oportunas conclusiones, para después, honesta y abiertamente, difundirlas. Pero los progresistas no suelen aceptar ese planteamiento, pues saben que en tal debate sus idearios llevan todas las de perder. Por eso procuran disimular el fondo de las cosas, evitar que la condenable herejía liberal inficione las aulas universitarias, los cenáculos intelectuales y el ágora pública en general. Quien ose defender las ideas liberales será objeto de graves ataques y agravios, y al joven estudioso se le disuadirá”[2]

En este párrafo, Mises expone con sutileza la fatal arrogancia progresista en pensar y de hecho considerar que poseen la veracidad y la absoluta autoridad moral sobre cómo planificar la vida de los individuos en la sociedad y establecer las condiciones que ellos piensan le convienen más a los demás.

Un último párrafo de obra de Mises sepulta a los progresistas:

“Para el dogmático progresista existen dos grupos sociales antagónicos que se disputan la renta nacional: los terratenientes, empresarios y capitalistas, la empresa, que bajo un régimen de libertad se apropiaría de la parte del león, y el trabajo, empleados, obreros y campesinos, al que tan sólo se le dejarían pobres migajas bastantes únicamente para la mera supervivencia. Lo natural sería que los trabajadores, lógicamente irritados por la codicia de los patronos, apelaran a las propuestas más radicales del comunismo, con la consiguiente supresión  de la propiedad privada. La mayoría, sin embargo, es paciente y moderada, por lo que rehúye un radicalismo excesivo. Rechaza el comunismo y, de momento, se aquieta, aun no percibiendo la totalidad de esas no ganadas rentas que en justicia le corresponden. Admite las soluciones intermedias, el dirigismo económico, el Estado-providencia, el socialismo. Acude a los intelectuales como árbitros, considerando que ellos, no siendo beligerantes, sabrán resistir a los extremistas de ambos grupos y, en definitiva, apoyarán a los moderados, mostrándose favorables para con la planificación, la social democracia, la protección del obrero, poniendo coto final a la abusiva codicia del empresario”[3]

              El gravísimo error del socialdemócrata se puede resumir en este último interesante párrafo de Mises. Y es que a pesar de la arrogancia progresista la gran mayoría de las personas comprenden que el sistema de mercado no es perfecto, más sin embargo es el único sistema capaz de haber podido reducir la pobreza de manera extraordinaria y capaz de haber podido elevar el nivel de vida de las personas mediante la introducción de tecnologías, medicamentos, aperturas comerciales entre otras.  Es de suma importancia defender y repudiar el pensamiento progresista. No se puede permitir que a afán de buenas intenciones, medidas intervencionistas estatales deterioren todo el progreso que el sistema social de mercado basado en la división del trabajo, el imperio de la ley  y la propiedad privada continúe deteriorándose.

           

 

Ludwig-von-MISES

 

Citas

[1] Mises, Ludwig. La Mentalidad Anticapitalista. Página 63. Biblioteca Austriaca. Unión Editorial.

[2] Mises, Ludwig. Op.Cit.

[3] Mises, Ludwig. Op.Cit.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s