La Banca Descentralizada no es una Utopía: Casos Históricos desde la Antigüedad hasta la Modernidad le Avalan.

En el post anterior estuvimos investigando y desmitificando la noción de que la institución mejor conocida como Banca Central tuviera su origen en la necesidad de que los aparatos estatales regularan un sistema monetario y financiero que intrínsecamente  e inherentemente estaba expuesto a crisis financieras, pánicos bancarios e inestabilidad monetaria. Tal como fue explicado, la razón de ser de la creación de un banco central que monopoliza las emisiones de billetes, tiene su fundamento en la prerrogativa fiscal, es decir, la creación de un banco central históricamente responde a la necesidad de los gobiernos para financiar los gastos mediante la emisión monetaria, que solamente puede ser monopolizada mediante la aplicación de las leyes de curso forzoso que hasta el día de hoy continúan vigentes en la gran mayoría de los sistemas monetarios y bancarios de la modernidad.

El propósito de este post es demostrar, mediante las herramientas que proveen  el muy necesario análisis de historia económica, que contrariamente a lo que afirman la gran mayoría de economistas y teóricos bancarios modernos, sistemas de banca descentralizada y de libre emisión de billetes monetarios han existido y que son perfectamente estables, contribuyendo a la consecución del equilibrio monetario, donde la oferta de dinero interno, se ajusta a los cambios en la demanda de dinero bancario mediante un mecanismo natural de emisión privada. Aquellos que afirman que la banca descentralizada es inherentemente inestable, obvian el hecho que en los episodios históricos en el cual los bancos descentralizados fracasaron en producir un ambiente macroeconómico y financiero estable, se debieron precisamente por una serie de actos intervencionistas y regulatorios como son las mencionadas leyes de curso forzosos, las restricciones a las creaciones de sucursales bancarias que limitan la diversificación del riesgo, y también que dichos bancos estaban sujetos a emitir sus billetes para financiar deuda pública y no para satisfacer las necesidades de sus clientes que vendría siendo la demanda del dinero. Los casos históricos también sirven para dejar en evidencia a los gobiernos y sus intervenciones, que al fin y al cabo fueron los culpables de que la banca descentralizada dejara de funcionar.

El primer caso histórico que expondremos (no es el primero en la historia) es del de la Banca Descentralizada en Suecia, que tuvo lugar desde 1831 a 1902. Para esto, tomamos el trabajo de George Selgin,  “La Libertad de Emisión del Dinero Bancario”.  Según Selgin: “Desde 1831 a 1902, Suecia tuvo un sistema de banca descentralizada. La emisión de billetes de bancos privados competían con éxito con las del Riksbank (un banco central autorizado por el parlamento de Suecia), y esto era así a pesar de los tributos y otras limitaciones que pesaban sobre las emisiones de los bancos privados y al hecho destacable de que solamente los billetes que emitía el Riksbank tenía curso legal (forzoso); es decir el privilegio del pleno poder liberatorio de deudas mediante la entrega de esos billetes. Una medida de éxito de los bancos privados Suecos que emitían billetes es que, a lo largo de toda su existencia, ninguno de ellos quebró, aunque la política citada por el gobierno era que en ningún caso acudiría a su rescate si el banco se veía en dificultades financieras. El sistema estaba organizado de tal manera que los distintos bancos se comprometían a aceptar sin descuento los billetes emitidos por todos los demás. Por último, la ausencia de regulaciones bancarias de Suecia fue crucial para su excepcional y rápido crecimiento económico en la segunda mitad del siglo XIX. La emisión privada de billetes de banco jugó un papel esencial en la promoción de un mercado de fondos prestables y en el desarrollo y sofisticación del sistema financiero sueco”.[1]

Otro ejemplo histórico de banca descentralizada ocurrió en la antigua China, particularmente en Fu-Chou. Nuevamente citando a Selgin: “China pasó por numerosas y desastrosas experiencias de emisiones de papel moneda por parte del gobierno que se remontan al siglo IX. Al final la dinastía Ch’ing (1644-1911) decidió permitir que la emisión de billetes de banco fuera un negocio exclusivamente privado, salvo dos breves y desastrosos periodos en que los emitió el gobierno. En Fu-Chou los bancos prosperaron emitiendo billetes de banco convertibles, en moneda de cobre y libre de toda intervención gubernamental. A diferencia de las emisiones de gobierno, esta moneda de papel emitida por bancos privados, que tuvo cada vez más importancia durante el siglo XIX, fue un gran éxito. Por regla general no se depreció y era preferida a la enorme cantidad de piezas de cobre que circulaban. Los billetes de los grandes bancos circularon en Fu-Chou a la par gracias al ágil funcionamiento del sistema. Los grandes bancos llegaron a totalizar cuarenta y cinco de las últimas décadas del sistema, generaron un nivel alto de confianza y respeto, promoviendo el crecimiento económico en la región”.[2]

LA-LIBERTAD-DE-EMISIÓN-DEL-DINERO-BANCARIO

Vayamos ahora a un ejemplo moderno de banca descentralizada; El caso del sistema bancario y financiero de la república de Panamá. El sistema monetario panameño es un ejemplo moderno cuya oferta monetaria es completamente establecida mediante mecanismos de mercado no intervenido. El mercado ha elegido al dólar estadounidense como moneda de facto para las transacciones. Panamá obtiene sus dólares ya sea produciendo o exportando bienes y servicios, no existe banco central de emisión monetaria. Generalmente la inflación en Panamá es totalmente estable, con períodos históricos de deflación, sin las consecuencias nefastas que tanto promueven los economistas que se adhieren a las enseñanzas de Keynes, que no saben distinguir entre deflación como consecuencia de estabilidad y equilibrio monetario, y la deflación que surge a raíz de crisis financieras y desequilibrios monetarios.

La constitución panameña original, de 1904 en su artículo 114 establecía lo siguiente: “No habrá en la República, papel moneda de curso forzoso. Por ende, cada individuo puede rechazar cualquier billete que no considere confiable”. Este artículo está aún vigente en la constitución de 1972, en su artículo 262. Estos artículos garantizan de manera constitucional que la oferta monetaria y los billetes en circulación han de ser determinados por el mercado, es decir por las personas.

El sistema bancario panameño es abierto a la competencia y a la libertad. No existen entes gubernamentales que regulen la consolidación bancaria, lo que ha permitido una integración de bancos extranjeros en el país. No existen controles de capitales, lo cual permite a los bancos mantener el equilibrio monetario: Cuando hay exceso de flujo de capitales y riesgo inflacionario, los bancos prestan el exceso de fondos prestables y capital hacia el exterior y viceversa. En cuanto a los pánicos bancarios, son prácticamente inexistente debido a que el sistema bancario panameño se caracteriza por una amplia competencia entre distintos bancos, cuando un banco presenta problemas de liquidez, otro banco absorbe su patrimonio siempre y cuando sean solventes. Además no existe prestamista de última instancia ni seguro estatal que resguarde los depósitos bancarios, eliminando de raíz el problema de riesgo moral de los bancos a operar de manera irresponsable.[3] ¿Es casualidad que el sistema bancario y financiero panameño haya salido a flote notablemente de la crisis subprime de 2007-2008? Yo diría que no es coincidencia, y la razón de ser está en su libertad bancaria y en la solidez institucional vigente. Es un sistema que debe ser defendido por todo liberal.

panama

Cómo hemos podido sintetizar en este post, la banca descentralizada no es una utopía ni mucho menos, la historia le respalda. Es hora de que se adopten reformas hacia la libertad bancaria, que eliminarían los desequilibrios monetarios.

Citas:

[1] Selgin, George. “La Libertad de Emisión del Dinero Bancario: Crítica del monopolio del Banco Emisor Central. Páginas 10-12. Ediciones Aosta, España.

[2] Selgin, Geoge. Ibid.

[3] Saied, David. “Panama doesn’t have Central Bank”. Mises Daily, 2007. Mises Institute, Auburn, AL.

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