Escuelas privadas, ¿solo para ricos?

512px-flickr_-_usaid-africa_-_education_programs_bring_primary_education_to_vulnerable_and_conflict-affected_children_in_ugandaLagos, Nigeria; Hyderabad, India y Nairobi, Kenia. La primera imagen que viene a la mente son sus arrabales y favelas llenas, pero detrás de esa primera impresión se encuentran las vidas de millones de personas esforzándose para salir adelante y sacar el mejor provecho de sus circunstancias.

A principios de siglo, el inglés James Tooley, ahora del EG West Centre en la Universidad de Newcastle, se encontraba en una de estas ciudades y realizó un descubrimiento fascinante en el campo de la educación. Estaba justo debajo de las narices de los expertos en educación, pero se prefería ignorar. En esos barrios paupérrimos encontró centenares de escuelas privadas de bajo costo.

Visitó varias escuelas de manera informal, conversó con los maestros, los directores de las escuelas y los padres de familia, participó como observador en reuniones entre estos, vio las instalaciones, presenció clases… Era sorprendente. En el lugar menos esperado del planeta se tropezó con escuelas privadas de pobres para pobres muy integradas a su comunidad y en las que se evidenciaba un grado altísimo de compromiso de parte de los padres, vecinos, maestros y dueños. Escuelas a las que los padres preferían enviar a sus hijos, aunque les costara algo, aunque la escuela no fuese oficialmente reconocida y aunque hubiese una escuela estatal gratuita cerca.

Muchos de los maestros en estas escuelas no tenían títulos, quizás ni siquiera terminaron la secundaria, pero iban todos los días a dar clase y se preocupaban sobre cómo enseñar mejor. Muchos eran vecinos del área, que hacen turnos de medio tiempo para dar clase. En el fin de semana, o después del trabajo, los padres se encuentran con ellos en la escuela o el vecindario, reforzando las relaciones comunitarias y el compromiso.

Son historias de sacrificio, pero que encarnan un sistema educativo más libre, descentralizado, integrado con la comunidad y sostenible económicamente. Los estudiantes estaban contentos y los padres sentían que sus hijos aprendían. Sobre todo, los niños no salían odiando la escuela ni con la llama de la curiosidad apagada.

Ante este panorama, Tooley decidió realizar un estudio sistemático y científico de estas escuelas. En las tres ciudades los resultados fueron abrumadores. Estas escuelas de pobres para pobres tenían mejores condiciones de infraestructura y de útiles didácticos que las públicas: más con acceso a agua, luz, escritorios, pizarrones, baños, radio-caseteras, computadoras… Y quizás lo que más interese sea que los alumnos de estas escuelas también demostraron un desempeño superior que los de escuelas estatales en examinaciones comparables de inglés y matemáticas.

El pasado 18 de marzo se presentó en la Cámara de Comercio, Industria y Agricultura de Panamá el resultado de un estudio preliminar realizado en Panamá, develando que con búsqueda rápida en el perímetro urbano había al menos 8 escuelas como estas a un costo de $30 al mes. Seis veces menos que el costo de un alumno en una escuela estatal (Ver, Educación anquilosada, Revista K, Julio 2015). ¿Es esto un nuevo paradigma de la educación? ¿Podría romper el estancamiento existente? Sí lo creo, principalmente porque permite establecer la conexión entre responsabilidad y resultados, entre los padres, los maestros y los niños.

El estudio de Panamá realizado por Goethals Consulting, con la metodología de Tooley, bajo el liderazgo del economista Martín Krause y con el financiamiento de la Embajada Británica en Panamá, estará próximamente disponible para el público lector. Si ha quedado curioso, busque en YouTube la presentación de Tooley, “The extraordinary grassroots revolution of low-cost private schools”, y la de su colega, Pauline Dixon, “How private schools are serving the poorest”. También vale la pena leer “A Beautiful Tree”, de Tooley y si desea conocer el detalle de los resultados de los estudios realizados en Nigeria, Kenia e India, busque el ensayo “Private Education is Good for the Poor: A Study of Private Schools Serving the Poor in Low-Income Countries”.

Artículo escrito por Diego E. Quijano Durán, publicado en Revista K, Panamá, edición de abril 2016.

PD: hace unos años John Bennett Novey hizo esta investigación preliminar en Veracruz, Arraiján, con resultados soreprendentes. Miren este corto video:

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