La Banca Central y La Política Monetaria: Análisis Ético-Moral

Federal ReserveLa política monetaria que ejercen los bancos centrales modernos tiene serias implicancias morales y éticas. Desde el punto normativo, hemos visto como los efectos de la moneda centralmente planificada afectan la calidad institucional y la economía de los países que se ven afectados por los ciclos económicos y los desequilibrios monetarios que la política monetaria ejerce. También hemos podido analizar el rol que cumple la política monetaria en facilitar el crecimiento del gasto estatal, financiándolo ya sea explícita o implícitamente mediante las operaciones de mercado abierto. Ahora en este post toca analizar la bondad o la no bondad de la política monetaria. Para ello me voy a enforcar en tres puntos que considero clave: 1. La naturaleza del ser humano. 2. La naturaleza inflacionaria de la política monetaria y 3. La naturaleza redistributiva de la política monetaria.

  1. La Naturaleza del ser Humano y la Política Monetaria: El problema de la política monetaria tiene su raíz principal en que necesariamente es imposible poder planificar centralmente la economía. El “tendón de Aquiles” de la política monetaria es que está sujeta a la valoración subjetiva del ser humano, que cómo es de saber, comete errores y no puede hacerse con toda la información disponible para lograr su objetivo. La política monetaria entonces viene siendo una manifestación latente de la imposibilidad del cálculo económico de la planificación socialista que lúcidamente fue expuesta por los economistas Austriacos Ludwig von Mises y Friedrich Hayek ya varias décadas atrás[1]. La política monetaria yerra en el error humano de la arrogancia, que implica creerse superior a otro. La política monetaria implica la creencia de que un selecto grupo de burócratas conoce mejor que otros, cuál es la cantidad optima de dinero, a que nivel deben estar sujetas las tasas de interés, el nivel de desempleo e inflación. Hayek denominó esto la Fatal Arrogancia. Inclusive si tomamos la bondad de lado positivo, si tomamos en cuenta que las intenciones de los hacedores de política monetaria son las mejores, lo que verdaderamente importa son los resultados. No importa si por ejemplo, es el Dalai Lama quien estuviera a cargo de un Banco Central, los incentivos importan, y sucumbiría a los mismos incentivos que los actuales jefes de bancos centrales y hacedores de política monetaria.
  2. La Naturaleza Inflacionaria de la Política Monetaria: Milton Friedman, ganador del premio nobel de economía, en una de sus frases más celebradas indicaba que “la inflación es siempre y donde sea, un fenómeno monetario”. Las implicancias de la política monetaria sobre la inflación son verdaderamente catastróficas para las vidas de las personas en la sociedad y tienen implicancias morales y éticas muy importantes. No en vano, durante el curso de la historia, muchas naciones, sociedades se han visto desintegradas por períodos de alta inflación e hiperinflación. Ejemplos de la famosa hiperinflación de la República de Weimar aún producen secuelas en el sentir del ciudadano alemán moderno, que recuenta historias de antepasados describiendo la destrucción tanto material como moral que la inflación produce, destruyendo ahorros y reduciendo la calidad de vida de sus ciudadanos. Ya desde mucho antes, los llamados pensadores escolásticos de la escuela de Salamanca fueron muy puntuales sobre la moralidad de la manipulación de la moneda por parte de las autoridades estatales y los efectos nocivos de la inflación. Ejemplos como los de Juan de Mariana en su famoso discurso y tratado sobre la moneda de Vellón explicaba los efectos nocivos de la inflación, con sus efectos redistributivos de riqueza que enriquecían a la realeza a costa del empobrecimiento del ciudadano común[2]. Y es que la inflación actúa inmoralmente como un impuesto tácito, una redistribución de riqueza, una expropiación hacia la propiedad privada que resulta en la transferencia de riqueza de aquellos menos ricos, hacia las personas de poder, empobreciendo a unos (generalmente la mayoría) y enriqueciendo a otros (generalmente las minorías conectadas al poder estatal). La política monetaria ejercida por los bancos centrales es inflacionaria en su naturaleza además porque implica la creación de dinero sin la producción de un bien tangible. Implica que aquel que obtiene el poder monopólico sobre la creación de moneda puede enriquecerse a costa de otros. Por esto es imprescindible que se aprueben reformas como las mencionadas en este trabajo para restaurar la moralidad de la moneda, que es vital para la solidez institucional y la plenitud de las personas en la sociedad. El mercado es naturalmente ético, mientras que las intervenciones que distorsionan los procesos de mercado son naturalmente inmorales y no éticas.
  3. La Naturaleza Redistributiva de la Política Monetaria: La política monetaria además de los efectos inflacionarios que produce, es de naturaleza redistributiva. Por ejemplo, la política monetaria es culpable de los desequilibrios monetarios que dan origen a los ciclos económicos. Los ciclos económicos consisten en dichos períodos por el medio del cual auges insostenibles, en forma de burbujas financieras, que luego terminan en crisis financieras y recesiones económicas. La política monetaria que ejercen los bancos centrales también es causante de los ciclos económicos y sus consecuentes períodos de auge y recesión, ya que son resultado directo de la manipulación artificial de tasas de interés y expansión crediticia por parte de un banco central. Dichos ciclos económicos implican una distribución de riqueza a la fuerza, como en el caso de la inflación, engaña a inversores a redirigir su dinero hacia actividades no productivas que derrochan capital y termina con el empobrecimiento de la sociedad, tal como ocurrió con la crisis del treinta y la más reciente crisis, la crisis subprime del 2007. La política monetaria al generar ciclos económicos, distorsiona el mercado y debilita la efectividad de la ley, al permitir que surjan ganadores y perdedores. Los que ganan, son aquellos allegados al poder y a las decisiones de los hacedores de política monetaria, y los que pierden son aquellos con ingresos fijos, la clase media y los más necesitados. En conclusión, la política monetaria es inmoral porque produce efectos redistributivos que permite que unos ganen mientras otros pierden, distorsionando los procesos de mercado y afectando las riquezas de las naciones.

central bank cash

Citas:

[1] Para mayor detalle sobre las explicaciones de Mises y Hayek referirse a las siguientes obras: Socialismo de Mises y La Fatal Arrogancia de Hayek.

[2] Juan de Mariana, Tratado y Discurso sobre la Moneda de Vellón. Instituto Acton Argentina. http://www.institutoacton.com.ar/oldsite/articulos/jdemariana/artdemariana1.pdf

 

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