Caso Histórico de los Controles de Precios: El Imperio Romano

En el post anterior analizamos detalladamente los efectos que los controles de precios ejercen en la sociedad y en el sistema económico desde el ámbito teórico de la ciencia económica es importante poner de relieve casos históricos que reflejan que los controles de precios no son solamente desastrosos para la coordinación de la vida en sociedad desde el ámbito teórico, sino que sus efectos se ven reflejados en la práctica. A pesar de que soy partidario de reconocer que no hay nada más practico que una buena teoría, analizando casos históricos como los controles de precios en el imperio romano, se acentúa aún más el poderío analítico del estudio de los controles de precios a través de los lentes de la teoría económica.

Es importante aclarar que los controles de precios no son medidas nuevas. A pesar de que últimamente los gobernantes de varios países como son Venezuela, Argentina, Estados Unidos y recientemente Panamá, han propuesto e implementado medidas de control de precios, estas medidas políticas no son para nada nuevas. El caso de los controles de precios en el imperio romano lo corrobora.

Como indica el Dr. Alejandro Gómez, Historiador Argentino, “Lo que se busca en todos los casos que se implementan los controles de precios, de acuerdo al gobernante de turno, es lo mismo: evitar la especulación de comerciantes y empresarios que aumenten sus precios con el único fin de aprovecharse de los consumidores”[1]. Es realmente curioso, que se llegue a la conclusión de que estas medidas que toman los comerciantes y empresarios sean vistas como las causas. Lo que realmente sucede es que ya sea consciente o inconscientemente, los gobernantes confunden las causas de los controles de precios con las consecuencias de los controles de precios. Que los comerciantes y empresarios decidan subir los precios de sus mercaderías no es la causa de la alta inflación, sino sencillamente la reacción que toman por motivo de acciones inflacionarias que los gobiernos realizan como son el gasto público desenfrenado, la expansión monetaria y la devaluación de la moneda. Citando nuevamente al Dr. Gómez, “Los gobiernos exceden su gasto por sobre sus ingresos y recurren a la expansión monetaria o a la depreciación del metálico, con lo cual el poder de compra de la moneda disminuye, reflejándose directamente en un aumento de precios. Así las cosas, al gobierno le quedan, básicamente, dos opciones: reconocer que han defraudado a los tenedores de moneda al haberle quitado valor, o culpar a los productores, acusándolos de aumentar descaradamente los precios”[2]

moneda diocleciano

El emperador romano Diocleciano, que gobernó en Roma durante los años 284 y 305, a base de gasto público excesivo, decidió que su gobierno debería ser diferente al de emperadores anteriores. El gobierno de Diocleciano se caracterizó por tener una abultada burocracia en el sector público y militar, y al mismo tiempo por financiar obras públicas con mayor escala que en gobiernos de emperadores anteriores. Para poder financiar esta abultada burocracia y las obras públicas, el gobierno del emperador Diocleciano recurrió a lo mismo de siempre que hacen todos los gobiernos, aumentar el gasto público. El gasto público durante el gobierno de Diocleciano fue financiado por expansión monetaria, o concretamente dicho por la devaluación del metálico. La forma que ocurría dicho fenómeno de expansión monetaria es diferente a la que ocurre hoy con el dinero fiat, más sin embargo, los efectos perversos permanecen intactos. El gobierno de Diocleciano se dedicó a expandir la moneda mediante la acuñación de monedas de menor contenido metálico y de menor valor. Diocleciano ordenaba que se entregaran las monedas y luego los encargados en su gobierno las derretían y acuñaban nuevas monedas con menor “pureza” lo cual lograba financiar el gasto público ya que el valor monetario de la deuda se hacía menor.

diocleciano

Sin embargo, esta medida, a pesar de poder resolver el problema del gasto público por parte del gobierno, lo único que lograba era agravar la inflación de precios ya que los comerciantes y mercaderes alzaban los precios de sus mercancías para compensar la pérdida en el valor de oro u otro metal, generalmente plata del dinero que ganaban.

Diocleciano al ver que este era el resultado que efectuaban los mercaderes y empresarios de la época, ni corto ni perezoso, declaró en el año 301 su ya famoso “Edicto de Precios” en el cual establecía “una lista de precios máximos para determinados bienes y servicios”[3] . El resultado de esta medida, no fue sino una agravación de la inflación sumada ahora con escasez de productos que estaban enlistados en el edicto del año 301.

edicto de Precios Diocleciano

El Dr. Gómez, nos explica también, según un relato contemporáneo, cómo el edicto de precios de Diocleciano tuvo consecuencias muy negativas para la sociedad en aquellos tiempos: “hubo mucha sangre derramada sobre cuentas triviales e insignificantes; y la gente no llevó más provisiones al mercado, ya que no podían obtener un precio razonable por ellas y eso incrementaba la escasez tanto, que luego de que varios hubieran muerto por ella, fue dejada de lado”[4].

El ejemplo de los controles de precios en el imperio romano nos deja una clara exposición de que los precios máximos no solamente afecta a la sociedad y a la economía de forma negativa, sino que también lo que es explicado en la teoría, es igualmente aplicable en la práctica. Y así como durante el gobierno de Diocleciano, a base de gasto público e inflación, se implementaron precios máximos, también ha ocurrido en distintos gobiernos durante la historia. Casos modernos podemos encontrar durante la crisis inflacionaria de Chile durante el gobierno de Allende y la larga dictadura de Pinochet, Argentina actual bajo el mandato de Cristina Fernandez de Kirchner, en Venezuela, donde se irrespetan cualquier tipo de derecho individual y donde se da el caso vergonzoso de la escasez de papel higiénico, a hoy en día Panamá, donde el gobierno actual ha declarado controles de precios de “emergencia”, donde ya se pueden ver resultados adversos como la escasez [5].

Como defensores de la Sociedad Abierta, es primordial defender la naturaleza del orden social imperante del mercado y con ello la importancia de que los precios reflejan las condiciones reales del mercado y de las valoraciones subjetivas de los individuos, para así evitar o limitar las consecuencias de esta nefasta política estatal, que cómo queda demostrado con el caso romano, crea el caos en la sociedad.

Citas:
[1] Alejandro Gómez, “Precios “cuidados” en el Imperio Romano”, Instituto Cato, 3 de junio de 2014, http://www.elcato.org/precios-cuidados-en-el-imperio-romano

[2] Alejandro Gómez, “Precios “cuidados” en el Imperio Romano”, Instituto Cato, 3 de junio de 2014, http://www.elcato.org/precios-cuidados-en-el-imperio-romano

[3] Alejandro Gómez, “Precios “cuidados” en el Imperio Romano”, Instituto Cato, 3 de junio de 2014, http://www.elcato.org/precios-cuidados-en-el-imperio-romano

[4] Alejandro Gómez, “Precios “cuidados” en el Imperio Romano”, Instituto Cato, 3 de junio de 2014, http://www.elcato.org/precios-cuidados-en-el-imperio-romano

[5] Elisa Vasquez, “La escasez llegó a Panamá más rápido de lo esperado”, Panam Post Blog El Canal, 15 de julio de 2014, http://esblog.panampost.com/elisa-vasquez/2014/07/15/la-escasez-de-productos-controlados-llego-a-panama-mas-rapido-de-lo-esperado/

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