El valor del agua

Omar Sanabria

Solemos pensar que el agua es gratis porque la encontramos en ríos, quebradas o porque que es abundante en el mar. Es precisamente su abundancia la que no nos lleva a comprender su importancia para nuestras vidas, dado que si no la tenemos, no podemos vivir. Debido a que es inseguro ingerir agua sin potabilizar, ésta debe pasar por un tratamiento de potabilización. El servicio de agua potable generalmente es ofrecido en los países de manera monopólica a través de empresas públicas y en otros casos por empresas privadas. Cuando no recibimos el suministro de agua, tenemos que buscar alternativas para poder acceder a ella, siendo la solución del mercado la mejor. El ejemplo más claro que ofrece el mercado es cuando los comercios se abastecen de agua embotellada para su venta. Si no existiera este mecanismo de mercado, sería mucho más costoso buscar y potabilizar por nuestra propia cuenta el agua. Se suele culpar a los especuladores por los aumentos de precios en situaciones de desabastecimiento, pero esas especulaciones son parte de las acciones humanas que intentan brindar un servicio al precio que puedan pagar los demandantes.

Cuando hay escasez de un bien que es de mucha utilidad su precio tiende a subir, mientras que al haber abundancia, su precio se hace más bajo. La escasez de un bien influye a que existan más demandantes del bien a comprar que la cantidad existente, por tanto esa demanda hace que el bien sea más valorizado. Esta situación no fue vista de una manera clara por los economistas clásicos, quienes no encontraban por qué un diamante era más caro que el agua, siendo el agua de mayor utilidad. Cada vez que nos quedamos sin el suministro de agua existen más demandantes que la cantidad disponible, por lo tanto aumenta su valor.

El ser humano tiene una escala valorativa de bienes, siendo el bien escaso de mayor utilización, el bien más valorado; por ejemplo, si una persona compraba todos los días un chocolate, un helado y una gaseosa, pero un día se queda sin suministro de agua, posiblemente deje de comprar uno de esos tres productos para poder comprar agua; en ese momento el agua se convierte en el bien escaso de mayor utilidad. Un ejemplo más extremo sería en el caso que el oxígeno se convierta en escaso; en esta situación tendríamos que destinar dinero para la compra de tanques de oxígeno, el cual tendría una valoración muy alta debido a que es un elemento necesario para vivir.

En el siglo XIV, San Bernardino de Siena, en sus escritos Opera Omnia, manifestaba que en cualquier lugar donde el agua sea escasa y no abunde, ésta será más estimada que el oro; por lo tanto la abundancia del agua hace que el oro sea más valorado.

El ser humano está siempre actuando valorativamente ante situaciones de escasez y dado que el agua siempre será un bien necesario para la vida, entonces siempre la valoraremos más cuando no la podemos tener.

El valor del agua: por Omar Sanabria.
Artículo publicado en el diario La Estrella el martes 18 de diciembre de 2012.

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