La libertad económica zozobra

Por John A. Bennett N.

Un informe de la Fundación Heritage —ONG sin fines de lucro dedicada a formular y promover las políticas públicas basadas en los principios de libertad de emprendimiento, gobierno limitado, libertad individual, y a los valores tradicionales— nos advierte que ‘la economía mundial está en problemas’, y que los gobiernos lo están empeorando todo.

La Heritage señala que el mayor de los peligros se origina a partir de una rápida expansión de los gobiernos, que es el principal causante del deterioro y no los problemas del mercado. Ante este peligroso escenario los gobiernos han reaccionado rociando la conflagración con gasolina; la gasolina del gasto público desmedido, medida que ha fracasado aparatosamente, ya que distrae recursos del sector productivo hacia el parásito.

Ahora, los líderes de los países, incluyendo los del connotado primer mundo, no saben qué hacer; con muchos de ellos echando mano al populismo peligroso de la confrontación clasista, al decir que la solución está en aumentar los impuestos a los ricos; es decir, a los que han tenido éxito en sus negocios. Pero esos mismos líderes de papel enmudecen cuando se les señala que todo el dinero de los ricos no alcanzaría ni para pagar una fracción del endeudamiento.

Estos problemas los están sufriendo tanto políticos de derecha como de izquierda, que al llegar al poder se encuentran con las arcas vacías y no tienen otra alternativa que cortar los gastos, porque el aumento de impuestos es haraquiri.

Le expansión gubernamental es mucho más grande y dañina de lo imaginado, con cada organismo burocrático inventando más y más regulaciones y exigiendo mayor presupuesto para obtener resultados cada vez peores; tal como ocurre con la educación. Peor aún es que muchos burócratas gubernamentales han ido creando una cultura de agresividad hacia el ciudadano inversionista. En otras palabras: todos quieren ordeñar la vaca, pero a patadas.

El problema es que con tanto gasto mal dirigido e inútil se les acaba el dinero y no pueden seguir manteniendo los programas de subvenciones. Ahora, los subvencionados se levantarán y se almorzarán a quienes les ‘tiraron la toalla’. Peor aún, actuarán en contra de todo el conjunto social con huelgas, cierres de calles y más. Todo el despilfarro ha producido un gran aumento en la corrupción, que es una realidad pública y notoria.

No todo ha sido malo y se ven algunos puntos de luz, tal como en Estonia, cuyos programas de austeridad están dando magníficos resultados. Algunos países asiáticos y del África también están logrando buenos resultados. Pero lo terrible ha sido ver que los que creíamos que eran los líderes mundiales, van en dirección contraria y coartando libertades; tal como el caso insólito del alcalde de New York, que propone prohibir la venta de gaseosas de más de 16 onzas.

En síntesis, los países con mayor libertad económica son los que más crecimiento y desarrollo sano están logrando. La libertad no es algo que se tiene, sino algo que se mantiene.

Artículo publicado en el diario La Estrella el martes 12 de junio de 2012.

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