La danza de los limones

Por John A. Bennett N.

En inglés un limón no solo es una fruta, sino también se refiere a algo que no sirve; tal como un auto nuevo que no anda y cada vez que lo mandan al taller, sale igual o peor. La oración, “la danza de los limones” se refiere a la práctica gubernamental de reasignar profesores que no sirven a otras escuelas, en vez de despedirlos; o también se conoce como el juego de silla musical. “No sirven”, no solo es en el sentido de que enseñan mal, sino que van ebrios, se duermen en clases y hasta han tenido relaciones sexuales con estudiantes.

Esperando a Supermán es un documental que analiza el fracaso del sistema público estadounidense a través de la experiencia de estudiantes en escuelas gubernamentales que esperan, con ansias, ganar un puesto en las escuelas chárter, mediante sorteos que deben efectuarse debido a que no alcanzan los cupos para el ingreso a dichos centros educativos. El título de la obra se centra en la entrevista a Geoffrey Canada en la que este recuenta cuando su madre le dijo que Supermán no existía, y de cómo ello lo asustó porque ya no habría nadie que lo viniera a salvar.

Las escuelas chárter son escuelas gubernamentales que operan bajo un régimen autónomo que les dispensa exenciones de muchos de los requerimientos procesales típicos de escuelas gubernamentales y que son administradas autónomamente, incluso por instituciones y empresas privadas, tal como Sabis Internacional. A este tipo de escuela originalmente se les conoció como “escuelas por elección”. En otras palabras, “como si fuesen privadas”. En Inglaterra se les llama “escuelas libres”.

¿Y por qué no se puede despedir a los malos educadores en el sistema gubernamental? Es difícil imaginar que no se pueda despedir a un mal profesor; algo así como tener que ir a un mal médico. El problema yace en la permanencia que ha sido lograda por sindicatos como una “conquista laboral”. En otras palabras, han conquistado el arte de la mala educación. En el fondo, el poder de los gremios magistrales viene a través de su influencia con los políticos adictos a los votos. Prueba de la eficacia sindical en el estado de California, es que de sus 35 mil profesores entre 1990 y 1999, solo se pudo despedir a uno a través del proceso oficial. La danza de los limones es endémica en las escuelas gubernamentales, ya que en las privadas los educadores son evaluados por la administración, basándose en sus propias pruebas, experiencias y evaluación subjetiva; lo cual sería pecado en el sistema centralizado.

La moraleja es: si quieres que funcione bien, quítaselo al Gobierno. Por algo la ministra de Educación declaró que había que “blindar” la educación de la política, refiriéndose a los adelantos que su administración está logrando, pero sin garantías de que el sistema corrupto no se lo vuelva a tragar.

Artículo publicado en el diario La Prensa el miércoles 9 de mayo de 2012.

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