Las estadísticas y los procesos de mercado

Por Diego Quijano

En 2003, en su discurso a la American Economic Association, el estadounidense Robert Lucas declaró que el problema central de la macroeconomía, “el de la prevención de depresiones, ha sido resuelto”. Hoy no podemos más que reírnos de su ingenuidad. Pero que un economista de esa talla osara afirmar aquello, demuestra la crisis en que se encuentra la macroeconomía moderna y el nivel de arrogancia de los economistas matemáticos.

El problema de la macroeconomía radica principalmente en que su análisis se basa en agregados estadísticos que esconden la complejidad de los procesos de interrelación de los millones de seres humanos que conformamos la sociedad. Y es que a medida que se va sofisticando, agrandando y enriqueciendo la sociedad, diariamente intercambiamos con cada vez más personas con diversísimos grados de intimidad o conocimiento, lo cual significa que cada día esas estadísticas son menos y menos útiles.

Para visualizar lo que quiero decir, imagínese todas las actividades, relaciones e intercambios del individuo promedio en una tribu aislada en un día. Compare eso con el número de intercambios y relaciones que tiene el individuo promedio de una sociedad moderna y globalizada.

Lo fascinante de ello es cómo cada día realizamos acciones para cumplir fines concretos, cuyo objetivo es llevarnos más cerca de alcanzar otros fines más lejanos en el tiempo.

Todos los seres humanos en este sentido actuamos para perseguir los fines que valoramos más, y cuando nos interrelacionamos e intercambiamos, lo hacemos porque consideramos que hacerlo nos permitirá acercarnos más a esos fines. Si no fuera así, ¿por qué lo haríamos? Y con todo y nuestros planes distintos, nuestros días transcurren predominantemente en un orden espontáneo que existe solo gracias a las acciones de otros.

Friedrich von Hayek, otro Nobel de Economía, dijo en su discurso de aceptación de dicho premio en 1974, que él prefería “el conocimiento verdadero, aunque imperfecto, a pesar de que deje muchas cosas indeterminadas e imprevisibles, a una pretensión de conocimiento exacto que probablemente será falso”. Estadísticas como el producto interno bruto (PIB) no capturan la realidad: que el mercado es una complejísima red de relaciones personales. Sin embargo, los macroeconomistas neoclásicos realizan tremendos esfuerzos y gastan enormes recursos en determinar hasta la última décima lo que el PIB sumará en el próximo período.

Como dijo Hayek, prefiero ignorar si el PIB del sector construcción creció 15.7% o 16.9%, y prefiero saber si en general esas viviendas se están construyendo porque existe una demanda real respaldada por la producción del demandante, así como el nivel de ahorro (en cantidad y plazos) necesario para financiar actividades que toman al menos 10 y tal vez 40 años en amortizarse.

Enfoque publicado en el diario La Prensa el sábado 10 de septiembre de 2010.

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