Deuda y salud financiera

Por Diego Quijano

El indicador Deuda Pública/PIB ha cobrado gran popularidad, pero resulta extraño que se use una medida que es influida por el gasto estatal para determinar el peso de la deuda estatal.

Mejor utilicemos un método más sencillo e intuitivo. Para analizar la salud financiera del Gobierno mejor compararemos sus ingresos totales frente a sus gastos totales, tal como se haría con una empresa. Si hay un déficit (pérdida), el Gobierno requiere endeudarse o vender activos para cubrir sus gastos; si hay un superávit (ganancia) podría amortizar parte de la deuda, reservar para emergencias o reducir impuestos. Utilizando este método, el déficit fiscal fue de 4% en 2009, 7.4% en 2010 y 14.7% en el primer trimestre de 2011. Es decir, el Gobierno gastó, en 2009, $252 millones más de lo que ingresó; en 2010, $511 millones más, y, en el primer trimestre de 2011, $264 millones más. En 27 meses, el Gobierno acumula un déficit de $1,027 millones.

Más gasto público no puede cambiar esta tendencia deficitaria. La realidad es que gran parte del gasto público obedece a criterios políticos y no de sostenibilidad financiera.

Ello implica una destrucción de escaso capital y, por tanto, un freno a la creación de riqueza.

Enfoque publicado en el diario La Prensa el lunes 18 de julio de 2011.

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