¿Educación o banal comercio?

Por John A. Bennett N.

El comercio está lejos de ser perfecto, pero por regla los humanos aprendemos a rechazar lo inservible, sin que nos lo tenga que señalar un funcionario.

Lastimosamente en muchas ocasiones nos tardamos mucho en advertir entre lo funcional y disfuncional, y este parece ser el caso del sistema de educación al cual tercamente nos aferramos; no porque sea el mejor, sino porque se amolda de maravillas al sistema de intervención y dependencia estatal. Igual andan mal las particulares; intervenidas curricularmente y seducidas por un producto defectuoso pero fácil de vender.

Doug French, presidente del Mises Institute y prolijo escritor, quien es doctor en economía de la Universidad de Nevada en Las Vegas, nos advierte sobre el particular. Igual que ya no cultivamos la tierra con bestias de tiro, pretender educar con sistemas obsoletos es barbárico. “Cuando antes se requerían 22 millones de animales para labrar el suelo, ahora con 5 mil tractores se produce muchísimo más en menos espacio y tiempo y a menor costo; de manera que todo ese capital humano queda libre para ser aprovechado en tareas mucho más productivas.”

No se trata de trabajar por trabajar, sino de ser lo más productivo con el menor esfuerzo humano y económico. Debemos repensar por completo cómo educamos; y definitivamente que no será atiborrando a los jóvenes con información que pueden acceder fácilmente en el Internet.

Hace cierto tiempo, sentado en mi computadora, me llamó un familiar para preguntarme sobre un tema económico; y mientras me formulaba la pregunta yo la buscaba en Google, de manera que cuando terminó ya yo tenía la información a mano.

Cada día se dilapida más dinero, prometiéndole a los reos del sistema académico que con semejante inversión tendrán su futuro asegurado. ¡Pero qué tristeza!, cuando al final de cuentas amanecen con que han sido timados por los adultos. French advierte que existe una “burbuja educativa”; la cual ha creado falsas expectativas y lo dice así: “Existe una burbuja cuando algo está sobrevalorado y se cree intensamente en ello”. Pero lo que más aflige es ver el rechazo general que se da cuando se señalan estas cosas. El creador de Facebook, Peter Thiel dice que es análogo a “decirle a un niño que Santa Klaus no existe”. Al final los jóvenes quedan con inmensas deudas, sin trabajo, y burlados con una educación muy deficiente. Y no se trata de invertir más; si con cada aumento del presupuesto del MEDUCA los resultados son peores. Como bien señala Andrés Oppenheimer en su obra ‘Basta de Historias’: “La educación es demasiado importante como para dejarla en manos del gobierno”.

Publicado en el diario El Panamá América el viernes 30 de abril de 2011.


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